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martes, 6 de septiembre de 2011

TRON: Legacy

TÍTULO ORIGINAL: TRON: Legacy
AÑO: 2010
DURACIÓN: 125 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Joseph Kosinski
GUIÓN: Adam Horowitz, Richard Jefferies, Edward Kitsis, Brian Klugman, Steven Lisberger, Lee Sternthal
MÚSICA: Daft Punk
FOTOGRAFÍA: Claudio Miranda
REPARTO: Jeff Bridges, Olivia Wilde, Michael Sheen, Garrett Hedlund, James Frain, Bruce Boxleitner
PRODUCTORA: Walt Disney Pictures
GÉNERO: Ciencia ficción. Acción





El castillo de Disney, construido a base de lineas luminosas, da paso a una maya a través de la cual estos rayos avanzan delineando una ciudad, acompañados de música electrónica, mientras la voz de Jeff Bridges nos introduce en una suerte de utopía tecnológica. Esa es la primera imagen de TRON: Legacy, la que da paso al cartel que anuncia el titulo. Eso es TRON: Legacy: un mundo de luz, música electrónica y una utopía tecnológica. 



domingo, 4 de septiembre de 2011

Críticas: Cowboys & Tontolígenas.

El tontolígena jefe, que se distingue del resto de tontolígenas por el güeyu jodíu.

Cowboys & Tontolígenas es una película del género siguiente, que lo resumiría muy bien: "Es mala, es tonta, pero han puesto tanto dinero ahí que si apagas al cerebro no te enteras". También suele conocerse a este género como blockbuster. Es un género curioso, en el que si te paras a pensarlo, puedes hacer bizarradas (¡valentías!) extrañas sin que nadie se queje, como poner al Sombrerero Loco bailando breicdans, o a Di Caprio echándole miraditas cuconas a Cillian Murphy, o, en el presente caso, poner un western con aliens variados. Como género, puedes encontrar de todo, desde cosas en las que al final ni son malas ni tontas ni nada, hasta cosas que siéndolo resultan condenadamente divertidas (luego malas no son), hasta avernarias películas cuyo índice de poder maligno está por encima de 9000 (Mierda de Titanes). En medio, aparecen películas como esta, que no llegan a ser mongólicas perdidas por un pelín de nada.

martes, 23 de agosto de 2011

Críticas: Star Trek, el mejor Abrams.

Si, sé que se ve algo curcio, lo sé, no la encontré en mejor calidad. Pero es una escena enorme,
y un plano precioso.


Continuando con este "ciclo" que, más que nada, empezó por el visionado de "Super 8", pasamos a entregaros (paso yo, duro que soy) una crítica de la anterior película del mismo director, el famosísimo productor (ironías de la vida) J.J. Abrams, creador de Perdidos, Alias, y un par de series random anuales, y al que la gente conoce por haber hecho "Monstruoso", cosa que no hizo, pero bueno. No como director.

Como director, este señor que toca el teclado en la canción de "Cool guys don't look at explosions", tiene tres películas. "Misión Imposible 3", "Star Trek" y eso, "Super 8". The End. No more. En tres películas, el tipo ha demostrado que tiene un toque particular (no esencialmente brillante, pero sí propio), que sabe rodearse de elementos comunes, tanto en lo técnico (fotografía, música) como en lo tonal (aventuras de acción las tres), y que no se ha olvidado de las raíces que le hicieron famoso, sus series, gracias a acompañarse de un Giacchino enrachado, que demuestra a cada paso que es uno de los compositores más adinados la generación.


Un Muchacho y su Perro

TÍTULO ORIGINAL: A Boy and His Dog (Psycho Boy and His Killer Dog)
AÑO: 1975
DURACIÓN:  91 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: L.Q. Jones
GUIÓN: L.Q. Jones (Historia: Harlan Ellison)
MÚSICA: Tim McIntire
FOTOGRAFÍA: John Arthur Morrill
REPARTO: Don Johnson, Susanne Benton, Jason Robards, Tim McIntire, Alvy Moore, Helene Winston, Charles McGraw, Hal Baylor, Ron Feinberg, Michael Rupert, Don Carter, Michael Hershman, L.Q. Jones
PRODUCTORA: LQ/JAF
GÉNERO: Ciencia ficción, Thriller, Drama, Comedia




Año 2024, Vic y Blood, un muchacho y un perro, vagabundean por la Arizona post-nuclear buscando los dos bienes más preciados de la sociedad: comida y mujeres. Con esa sencilla premisa arranca esta sátira apocalíptica ambientada en un mundo donde Kennedy nunca fue asesinado, la tercera guerra mundial acabó en los 80’ y la cuarta devastó el mundo en menos de una semana. Un mundo donde bandas de saqueadores y extraños caciques campan a su antojo, robando, violando y matando, y donde los solitarios se reúnen en cochambrosas aldeas del tamaño de pistas de baloncesto.



lunes, 22 de agosto de 2011

Crítica Nostálgica: ET, en verdad extraterrestre.

Alineación al centroTaaanaaaa nananaaanaanaanaaaa, taanaaaananananaaanaaaaa...

Si, voy a hacer una crítica de una película del 82. Veintinueve años después. Y esto solo es el principio. Como consejo inicial, aconsejo poner esto de fondo mientras me leeis por encima:



Bien, la pregunta que todos os estareis haciendo es, ¿por qué E.T? Sí, lo sé (en realidad se que no lo sé, pero me encanta utilizar frases del tipo "todos estareis preguntando que hacemos aquí, ¿verdad?"). Pues vereis, es muy simple: Porque el arte es atemporal. Porque es la mejor película de aventuras de la historia. Porque es genial. Porque sí.

Crítica: Super 8... Sobra el super.

Fati está decepcionado, muy decepcionado con Super 8.

Bueno, aclaremos cosas. Super 8 no es una mala película, para nada. No me parece que esté mal hecha, ni que tenga un guión horrible ni unos dialogos apestosos. Los críos (especialmente Fati) están muy bien, mejor que sus contrapartidas adultas. La película se nota que está bien rodada, pero... No sé muy bien como definirlo excepto como pero...

Para empezar, intenta funcionar como el mecanismo de un reloj. Es precisa, todo en ella encaja a la perfección. Cada escena es parte del motor del guión para progresar adelante, como una constante. No hay vacíos ni descansos, todo es un avanzar sin descanso para que la historia opere y demuestre su complejidad. A efectos prácticos: "Ves un mono con unos cimbreles. Sabes que en algún momento de la película, el mono tocará los cimbreles" y así con todo (aviso, no hay espoilers, no hay ningún mono con cimbreles en la película). Todo personaje tiene que cumplir un propósito que trasciende su existencia misma. Así, el guión funciona pero la película a nivel emocional no. Te quedas fuera, te ausentas mientras esperas a que el mono toque el cimbrel porque sabes que pasará. Aparte de todo esto, el guión está lleno de concesiones para su funcionalidad. La misma escena del tren, que arrasa con todo pero no hiere absolutamente a nadie y deja intacto el coche y la cámara, todo porque se necesita que esto sea así y no busca darle credibilidad ninguna, pues bueno, te toca un poco las narices.